
Source: Elvia Skeens
Mientras la República de Panamá se prepara para conmemorar 25 años de haber recuperado la administración del canal interoceánico el próximo 31 de diciembre, los recientes comentarios del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que advierten “retomar” su control porque se encuentra en “manos equivocadas”, motivaron reacciones y el pronunciamiento oficial inmediato en el istmo centroamericano.
“Quiero expresar de manera precisa que cada metro cuadrado del Canal de Panamá y su zona adyacente es de Panamá, y lo seguirá siendo. La soberanía e independencia de nuestro país no son negociables”, aseguró el mandatario José Raúl Mulino en un comunicado.
“Es el legado de una lucha histórica y la mayor conquista de nuestra soberanía. Cada decisión que lo rodea refleja el orgullo y la dignidad de todo un pueblo. Hoy, más que nunca, reafirmamos que el canal pertenece a Panamá y seguirá siendo un símbolo de nuestro carácter inquebrantable”, publicó luego en redes sociales.
“Es la esencia de nuestra identidad, la prueba de una lucha histórica y la fuerza que nos une como nación. En su defensa, no hay divisiones; solo un pueblo firme y decidido a proteger lo que nos pertenece”, reiteró.
De igual manera, Mulino recibió el apoyo de los expresidentes de Panamá, quienes se reunieron en el Palacio de Las Garzas para reafirmar y advertir que la soberanía e independencia de esta nación –incluyendo el Canal de Panamá– “no son negociables” porque representan “una historia de lucha y una conquista irreversible”.
Panamá y EE. UU. relatan una amplia trayectoria histórica arraigada en acuerdos y tratados bilaterales por el control de esta maravilla de la ingeniería civil construida a principio del siglo XX.
Es un tema delicado porque la historia está manchada con la sangre de jóvenes estudiantes que el 9 de enero de 1969 perdieron la vida tratando de alzar la bandera panameña en terrenos de la antigua Zona del Canal, donde solo se izaba el emblema estadounidense.
Este acto heroico se inmortalizó en un Día de Duelo Nacional –cada 9 de enero– y en la conocida Avenida de Los Mártires con esculturas que recuerdan como una cerca de alambre ciclón dividía un territorio nacional enteramente poseído por el gobierno estadounidense al mando de la vía interoceánica.
Tras años de gestiones bilaterales, el tratado Torrijos-Carter –general Omar Torrijos Herrera por Panamá y presidente Jimmy Carter por Estados Unidos– firmado el 7 de septiembre de 1977 puso fin a cualquier intento de continuación administrativa por parte de Estados Unidos, cumpliendo con cada letra estipulada.
El 31 de diciembre de 1999 pasó a manos de los panameños con miles ondeando banderas en lo que hoy solo se conoce como las “áreas revertidas” y quedan todavía detalles visibles en estructuras remodeladas que fueron barracas militares, residencias de diplomáticos, iglesias, aeropuertos y grandes comisariatos del gobierno estadounidense.
En Panamá, los alumnos de secundaria –en escuelas públicas y privadas– mantienen en sus planes de estudio el curso “Historia de Relaciones de Panamá y Estados Unidos”.
Es una asignatura obligatoria, aprobada por ley, segmentada en tres áreas, la cual se imparte con la finalidad de que los educandos “conozcan de manera objetiva los acontecimientos ocurridos en el territorio panameño a partir de mediados del siglo XIX, así como las repercusiones políticas, económicas y sociales que tuvieron las relaciones con Colombia, Estados Unidos y otros países”, según confirmó el Ministerio de Educación en sus cuentas de X y Facebook, el 23 de diciembre de 2024.
Inaugurado el 15 de agosto de 1914, el Canal de Panamá facilita el tránsito marítimo entre el océano Atlántico con el Pacífico en el punto más estrecho del istmo.
Cuenta con cinco juegos de esclusas, Gatún, Pedro Miguel, Miraflores, Cocolí y Agua Clara, estas últimas, parte del proyecto de ampliación con tres carriles y mayor profundidad que tardó casi una década entre la aprobación de un referéndum el 22 de octubre de 2006 y el paso de su primera nave portacontenedores –Cosco Shipping Panama– el 26 de junio de 2016.
1. Esclusas

Letrero de bienvenida a las esclusas de Miraflores, cerca de la Ciudad del Saber, en la ciudad de Panamá.
2. Compuertas

En cada juego de esclusas, una vez se cierran las compuertas, el agua sube nivelando las cámaras para que los buques transiten.
3. Locomotoras

Las embarcaciones son remolcadas por locomotoras de la Autoridad del Canal de Panamá, cuyos operadores controlan todo el cruce por la vía.
4. Cruce

En esta foto de archivos, el mismo buque observado durante el cruce sale de las esclusas y se prepara para continuar su viaje, pero aun en aguas del Canal de Panamá.
5. Huella indeleble

Una escultura recuerda la gesta heroica del 9 de enero de 1964, cuando jóvenes estudiantes murieron traspasando la cerca del territorio estadounidense para izar la bandera de Panamá.
6. Avenida de los Mártires

La antigua calle 4 de Julio recibió el nombre de Avenida de los Mártires. Aquí se encuentra otra escultura de bronce que inmortaliza la fotografía histórica que conmovió al mundo.
7. Cerro Ancón

El icónico Cerro Ancón con su bandera en la cima es un destino imperdible para cualquier turista, pero también es testigo de la delicada historia entre Panamá y Estados Unidos.
8. Orgullo nacional

La bandera, el himno, el escudo y el canal interoceánico pertenecen a Panamá, son símbolos de orgullo nacional y luchas históricas.
9. Palacio de Las Garzas

La presidencia de la República Panamá, ubicada en el Casco Viejo, también se conoce como el Palacio de las Garzas. Aquí los exmandatarios de la nación ratificaron que la soberanía e independencia de esta nación –incluyendo el Canal de Panamá– “no son negociables”.
10. Propiedad de los panameños

Hace 25 años, tras culminarse la gestión del tratado Torrijos-Carter (1977–1999), el Canal pasó enteramente a manos de los panameños.