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Woman in Red Admiring Black Volcanic Landscape Overlooking From Wrecked Plane in Iceland

Source: Anastasiia Shavshyna / Getty

En el año 2012, científicos de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania llevaron a cabo un experimento audaz en el desierto mexicano en aras del avance científico.

El proyecto, financiado por instituciones académicas y de investigación de renombre internacional, tenía como objetivo principal estudiar las consecuencias de un accidente aéreo en diferentes escenarios de asientos y condiciones de vuelo.

El avión utilizado fue especialmente modificado con sensores avanzados, cámaras de alta definición y varios maniquíes que simulaban pasajeros.

Tripulado inicialmente por dos pilotos y un ingeniero, quienes luego abandonaron la aeronave mediante paracaídas tras alcanzar una altitud específica, el vuelo fue posteriormente controlado de manera remota desde tierra.

El momento crucial llegó cuando el avión fue dirigido hacia tierra a una velocidad de 225 kilómetros por hora, impactando con éxito en el árido terreno del Desierto de Sonora.

Los datos recopilados revelaron resultados significativos: los ocupantes situados en las primeras siete filas del avión hubieran enfrentado un destino fatal, mientras que aquellos cerca de la zona central del fuselaje habrían sobrevivido, aunque con lesiones severas en las piernas debido al impacto.

Contrastando con estas conclusiones, los pasajeros que ocupaban asientos cerca de la parte trasera del avión podrían haber sobrevivido prácticamente ilesos, demostrando así la importancia crucial de la ubicación dentro de la aeronave durante un accidente.